Terapia Focalizada en la Compasión

Neurociencia y sabiduría antigua convergen en la psicoterapia actual

La Terapia Enfocada en la Compasión (CFT; Gilbert, 2014) es un sistema de psicoterapia desarrollado recientemente que integra técnicas de terapia cognitivo-conductual con conceptos de biología evolutiva, psicología social, psicología del desarrollo y neurociencia. La CFT se desarrolló para abordar las dificultades de las personas con excesiva vergüenza y autocrítica, que se consideran factores transdiagnósticos que pueden contribuir a mantener la mayoría de problemas de salud mental. Se ha investigado cómo las personas que son muy autocríticas pueden no tener acceso a recuerdos de haber sido cuidadas y calmadas por sus cuidadores primarios y pueden tener problemas para acceder a sentimientos de calidez, compasión y confianza.

Por tanto, la CFT  trata de apartarse de diagnósticos psiquiátricos, pues la mayoría de problemas no son sino formas de adaptarse a ambientes y experiencias difíciles. La CFT trata de desarrollar el sistema de afiliación (a través de la compasión por uno mismo y por los demás) como un medio para regular emociones negativas basadas en amenaza, que usualmente están muy activadas en personas con una fuerte autocrítica. Esto se hace a través de la utilización de una serie de prácticas e intervenciones psicoterapéuticas de origen cognitivo-conductual (equilibrar el pensamiento compasivamente, diálogo socrático, psicoeducación centrada en la compasión, formulaciones estructuradas, mindfulness, trabajo con imágenes y cambios de perspectiva emocional) con el objetivo de aumentar el auto-cuidado y auto-respeto de la persona.

Eficacia de la Terapia Enfocada en la Compasión:

La investigación ha demostrado que la CFT es efectiva en el tratamiento de dificultades específicas de salud mental, como psicosis, ansiedad, trastornos alimentarios, trastornos del estado de ánimo y de la personalidad. Otras investigaciones han demostrado que la CFT es efectiva para reducir los niveles generales de psicopatología y malestar. Además, una revisión sistemática reciente ha indicado que la CFT puede ser más efectiva que el tratamiento habitual para las personas que son marcadamente autocríticas (Leaviss y Uttley, 2015).

Cultivar la Compasión

La compasión implica sensibilidad al sufrimiento y motivación para aliviarlo, ya sea en uno mismo o en los demás.  Cuando experimentamos compasión, nos sentimos conmovidos ante el sufrimiento, y experimentamos el deseo de ayudar. Al practicarla, vemos que cultivar la compasión hacia nosotros mismos y hacia los demás puede ayudarnos a mejorar nuestra propia salud emocional a la vez que nos ayuda a contribuir positivamente al mundo en que vivimos.

¿Cómo desarrollamos la compasión? La buena noticia es que la semilla de la compasión ya está dentro de todos nosotros, pues tiene una profunda raíz en nuestra evolución biológica.  Nuestro cerebro ha evolucionado para responder poderosamente a las experiencias de nutrir, cuidar de otros y de ser nutridos y calmarnos afectuosamente a nosotros mismos.  Sin embargo, tenemos muchas otras motivaciones que compiten entre sí y que pueden activarse cuando nos sentimos amenazados, o cuando estamos persiguiendo objetivos como posesiones materiales o estatus.  Estas motivaciones pueden interferir con nuestra capacidad natural de sentir compasión.  Por esta razón, si realmente queremos que haya compasión a nuestra vida, hay que cultivarla intencionalmente.

Como a menudo dice el Dalai Lama, “todo el mundo quiere ser feliz y evitar el sufrimiento”.  Eso es lo que todos queremos: tener bienestar y no sufrir.  Todas las personas, no importa cuán difícil o irracional pueda parecer su comportamiento, están tratando de buscar el bienestar o de evitar el sufrimiento.  Comprender esto, y que todos estamos unidos en este deseo, puede ayudarnos a desarrollar empatía por los demás, permitiéndonos potencialmente poder juzgar con menos severidad a aquellos que nos están causando dificultades.  Todos nosotros a veces creamos problemas a los demás al intentar buscar nuestro bienestar de formas erróneas.

También podemos reconocer que todas las personas tienen una historia de vida tan complicada como la nuestra.  Es fácil pasar por la vida como si fuéramos el protagonista de nuestra propia película, como si todo lo que pasa se tratara de nosotros.  Sin embargo, la verdad es que todos tenemos una vida llena de esperanzas y sueños, tragedias y decepciones, alegría y sufrimiento.  Darse cuenta de esto puede ayudarnos a experimentar compasión por los demás.

La palabra ‘compasión’ se presta en castellano a muchos malentendidos, es un concepto complejo de entender, por su naturaleza vivencial.  Es necesario comprender que no tiene nada que ver con lástima, debilidad, conmiseración o piedad. Es una fortaleza muy profunda que nos da coraje, apertura y valor para sentir y liberarse lo más denso y oscuro de la existencia. Reconocer el dolor propio y ajeno respondiendo con amabilidad y comprensión pero también con fortaleza y contundencia cuando se requiere. Para entenderlo mejor, puede ser útil explorar los diversos mitos sobre la compasión.

La clave es activar las partes del cerebro que están implicadas en la compasión, cultivando patrones de activación fisiológica compasivos y establecer estas formas de pensar y sentir como hábitos de vida.

Referencias:

Gilbert, P. (2014). The origins and nature of compassion focused therapy. British Journal of Clinical Psychology53(1), 6-41.

Leaviss, J., & Uttley, L. (2015). Psychotherapeutic benefits of compassion-focused therapy: An early systematic review. Psychological medicine45(5), 927-945.