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manos que reflejan una pareja que se siente segura en su relacion

10 mandamientos para proteger tu relación de pareja

Durante 25 años de experiencia en terapia de pareja, a menudo las parejas me han pedido alguna guía simple por escrito que les sirva como un recordatorio sobre cómo cuidar su relación. Estos Diez Mandamientos del psicólogo clínico Stan Tatkin (2011, 2012) están escritos de forma sencilla -aunque no son fáciles de cumplir-  pero abarcan la mayoría de aspectos importantes para conservar la relación segura y protegida.

Son 10 principios rectores sobre cómo mantener la seguridad en tu relación de pareja. Cuando nos sentimos inseguros en nuestra relación, esto puede crear mucho estrés, preocupación, rumiaciones, cambios en el estado de ánimo, etc. Y los efectos a largo plazo del estrés pueden contribuir a todo tipo de enfermedades y dolencias. Por lo tanto, existen razones muy prácticas para comprender claramente cómo generar conductas y gestos que nos hacen sentir seguros en la relación (lo que aumentará tus sentimientos de confianza y ayudará a tu pareja a sentirse en calma y en conexión contigo).

En la terapia de pareja y familia, entrenamos sistemáticamente la conciencia y habilidades para respetar estos principios y también cómo comprender el cerebro, el estilo de apego y herencia emocional de ambos para promover un comportamiento afectivo y de confianza dentro de la relación. Te ayudamos a aprender los principios científicos que puedes usar para calmarte y calmarle, reconociendo cuando la respuesta de amenaza del sistema nervioso está obstaculizando tu capacidad para actuar de una manera afectuosa.

Son los siguientes:

1. Aportarás protección y seguridad en tu relación a toda costa.    

Esto significa que crearás un espacio seguro donde ambos podáis sentiros a salvo de amenazas emocionales internas o externas, para pediros ayuda, confiar en el otro y compartir sentimientos, sabiendo qué cosas afectan a tu pareja y le hacen sentir bajo amenaza. Recuerda que: “nosotros somos lo primero, siempre”. La relación es lo primero, no los amigos, los padres, el móvil, la ex, el ordenador, etc. Incluso si hay serias diferencias de opinión, enorme desacuerdo y discusiones, esto no es lo prioritario, siempre es necesario abordar estos conflictos desde la creación previa de un espacio de seguridad.

2. Basarás tu relación en una verdadera justicia.

Todas las decisiones y actos de la pareja deben de ser beneficiosos, tanto para ti como para tu pareja. Algunas personas están en una relación como si siguieran solteras, (“tú a lo tuyo y yo a lo mío, porque ambos somos personas muy independientes”). En el otro extremo, está la tendencia a absorber, acaparar y a depender totalmente de la pareja (por ejemplo: “ahora que estamos juntos, lo haremos todo juntos, porque te necesito y ahora es tu responsabilidad hacerme feliz”). En ninguno de estos dos estilos de relacionarse hay una verdadera reciprocidad. De hecho, estas formas de estar en pareja son, en esencia, un sistema egocéntrico de una sola persona.

3. No pondrás en peligro la existencia de la relación.

No permitas que la relación se vea en peligro para beneficio de nadie (incluyendo a tus padres, hermanos y demás parientes o amigos), a menos que hayas decidido terminar con tu relación. Es por esto que: Nunca amenaces con abandonar o romper la relación, y si deseas hacerlo realmente, hazlo de verdad, honestamente. Esta maniobra de manipulación es una enorme fuente de inseguridad a largo plazo . Al discutir, ninguno de los dos puede tomar esta determinación a menos que realmente esté decidido, en cuyo caso no habrá amenaza alguna. Los conflictos han de exponerse de manera que no se ponga en peligro el seguir juntos. Si estuviéramos ante una auténtica despedida, habría un nivel de discurso diferente. Desde luego, hay conflictos que pueden llevarnos al borde de la ruptura de pareja. Sin embargo, para generar seguridad, ambas partes han de ser capaces de regularse mutuamente para no llegar a un punto de ebullición o de congelación. Si necesitas hablar sobre tu herida emocional, pero además, estás considerando seriamente la posibilidad de romper, necesitas aprender a expresar tus sentimientos dentro de su gravedad, pero no mediante una estrategia de marcarte el farol de: “se acabó” para asustar, amenazar o manipular a la pareja.

4. Nombrarás a tu pareja como la persona de referencia para decidir asuntos de importancia.

Tu pareja es la persona de referencia a la que tienes que acudir para tratar asuntos de importancia en primer lugar, no la segunda, tercera o cuarta. Además, por mucho que valoremos a nuestros amigos y parientes, es la pareja la que decide qué información compartimos, qué cosas se quedan entre nosotros, qué se comparte con los demás y con quién. Si ignoras esta premisa, tu pareja se va a sentir decepcionada, irritada y traicionada. Respeta todo aquello que tu pareja valora como “privado y personal“ y no traiciones su confianza, incluso si crees que no es gran cosa y no tiene importancia. La confianza es un elemento esencial en una pareja con funcionamiento seguro, y el revelar información privada de la pareja puede socavar seriamente la confianza y herir a la persona.

5. Proporcionarás un vínculo afectuoso a tu pareja todos los días.

Sonríe: Saluda con expresión amable y una sonrisa por la mañana, y en momentos posteriores a lo largo del día.  En esto hay bastante más que solamente una pose agradable. Las partes del cerebro que evalúan la seguridad y la amenaza (el sistema límbico y el tronco encefálico) son muy sensibles a las microexpresiones faciales: Movimientos muy pequeños de los músculos de la cara cuando sentimos emociones como alegría, ira, tristeza, sorpresa, miedo, desprecio, etc. Estas microexpresiones pueden durar solo unos pocos milisegundos. Aunque suceden más rápido de lo que la mayoría de nosotros podemos percibir, el sistema límbico las detecta de forma sutil. Pueden notarse como impulsos o pensamientos, o como una incomodidad que parece surgir de la nada. También suelen ser el motivo por el que alguien no nos cae bien desde el primer momento, nos enfadamos “sin motivo” y por lo que las parejas discuten sin saber cómo empezaron. Si tenemos en cuenta que los pensamientos y sentimientos deambulan por la mente cuando estamos “en babia” y que con frecuencia, no tienen nada que ver con la realidad del momento, es probable que nuestra pareja capte algunas de estas microexpresiones hostiles o poco amables en nuestra cara. Al hacer pausas para sonreír y conectar varias veces al día podemos restablecer el sistema de calma y seguridad de la pareja. Esta es una manera consciente de recordar que nos queremos y nos amamos profundamente; y que incluso en medio de todos nuestros problemas, nuestra relación está segura, no amenazada.

6. Protegerás a tu pareja en público y en privado de elementos nocivos, incluyéndote a ti mismo.

Existe una diversidad de situaciones potencialmente problemáticas en público y en privado, como expresiones duras, burlas, o desprecios que perjudican seriamente la relación. Muchas parejas tienden a dejar tirado al otro en algunas situaciones, a veces sin darse cuenta. La vulnerabilidad de una persona no puede ser desconocida para el otro. El sentido del humor de alguien, incluido uno mismo, puede ser ofensivo. La necesidad de un espacio personal y tiempo para estar a solas puede hacer que uno de los dos se sienta rechazado o desplazado. Hay innumerables situaciones incómodas como éstas que llevan a las parejas a conflictos, que se evitan fácilmente cuando cada uno expresa sus preocupaciones y vulnerabilidades, y el otro las respeta, las comprende y acepta sin juzgar. Pero es necesario permitirse espacios para poder hablar de ello a fondo. En realidad, las parejas que se cuidan tanto en público y como en privado son las más calmadas y divertidas con las que se puede estar.

7. Siempre que sea posible, te acostarás cada noche y te levantarás cada mañana con tu pareja.

Trata de coordinar los horarios de levantarse y acostarse para poder coincidir. Irse a la cama solo y despertarse solo -pese a vivir en pareja- puede ser una experiencia algo frustrante, si se convierte en una rutina. Acostarse juntos aumenta el potencial de hablar junto a la almohada y reavivar la sensualidad y el deseo sexual. Muchas parejas encuentran en este momento de intimidad la ocasión para compartir cosas que se divirtieron haciendo durante el día, sentimientos de agradecimiento y afecto, etc. Pero precaución: No uses estos momentos para discutir y expresar agravios. Si es necesario abordar y resolver algún conflicto, hazlo antes de acostaros y no cuando estáis en la cama. Protege este espacio para la intimidad y resérvalo para experiencias positivas.

8. Repararás todos los errores, injusticias y lesiones que hayas cometido.

Y lo harás tan pronto como sea posible, sin entrar a cuestionar quién fue el causante de todo. Es muy difícil aceptar y perdonar cuando estamos involucrados en un cruce de reproches y ataques:  “Tú me has hecho esto …” seguido de: “Pero tú me haces esto otro …” Esta interacción no ayuda a una resolución eficiente y oportuna del conflicto que garantice el beneficio mutuo. De hecho, suele ser el principio de una escalada aversiva de consecuencias tal vez desastrosas. Como hemos visto anteriormente, podemos mostrarnos hostiles hasta sin pretenderlo. Nuestra biología se impone en estas situaciones. Hemos de aprender a abrirnos a nuestras vulnerabilidades y compartirlas de forma respetuosa. También hemos tener en cuenta, como dice Stan Tatkin, que muchas veces todos somos un incordio para nuestra pareja, incluso si detestamos tener que admitirlo. Todos lastimamos a veces al otro sin querer hacerlo. No estamos hablando de aceptar abusos o injusticias de ningún tipo, sino de ser conscientes de nuestra reactividad y de que siempre va a haber desacuerdos y diferencias.

9. Mirarás cariñosamente a tu pareja todos los días, haciendo gestos de aprecio, admiración y gratitud con frecuencia.

Para mantener la vitalidad de nuestra intimidad y nuestro vínculo, necesitamos nutrirlo. Hemos de aprender a conocer el lenguaje corporal de la pareja, las palabras y expresiones que le hacen derretirse o abrirse, las partes del cuerpo, las sensaciones que le relajan y disuelven la tensión. La amabilidad y el afecto que le otorgamos a nuestra pareja le permiten sentirse segura y cuidada. El tiempo que pasamos mirándonos a los ojos (nos volvemos a descubrir) fomenta una conexión y una resonancia que nos une de nuevo. En la mayoría de parejas, esta mirada es lo que nos hizo enamorarnos y querer estar juntos al principio de la relación.

10. Aprenderás y dominarás bien las estrategias de seducción, influencia y persuasión sin el uso del miedo o la amenaza.

Hay todo un arte en aprender a pedir lo que queremos y lo que necesitamos; su dominio radica en expresarlo con claridad y de manera que invite a la intimidad, a la complicidad, no a una confrontación o amenaza. Esta forma de arte fortalece a la pareja. Permite a la pareja estar verdaderamente el uno para el otro en momentos difíciles, vulnerables y estresantes. También nos permite soltar el control y dejar que la otra persona tome a veces la iniciativa; sabiendo en todo momento que estamos a salvo. Las parejas que saben regularse mutuamente, permanecen seguras de sí mismas y conectadas.

 

Adaptado de:
Tatkin, S. (2011). Ten Commandments for a Secure-Functioning Relationship. In J. K. Zeig & T. Kulbatski (Eds.), For Couples: Ten Commandments for Every Aspect of Your Relationship Journey. Zeig, Tucker & Theisen Publishers.
Tatkin, S. (2012). Wired for Love: How Understanding Your Partner’s Brain and Attachment Style Can Help You Defuse Conflict and Build a Secure Relationship. New Harbinger Publications.

 

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